¿Por qué hay una mina en este lugar? La respuesta está bajo tus pies. El subsuelo de Jubera alberga una riqueza mineral que marcó el paisaje y la vida de las personas que habitaron este valle.
A medio camino entre los pueblos de San Bartolomé y Jubera, en un término perteneciente a Santa Engracia del Jubera, el cañón del río San Martín guarda la clave para entender por qué surgió aquí una explotación minera.
El río San Martín ha excavado el cañón y ha dejado al descubierto distintas capas de roca. Este proceso facilitó la localización de los yacimientos minerales, ya que las vetas de galena y otros minerales afloraban o quedaban más próximas a la superficie.
La influencia del río no termina ahí. Parte de sus aguas se filtra en su paso por capas de roca más permeables hasta llegar al subsuelo. Allí se junta con filtraciones de lluvia, y esta combinación da lugar a la Fuente de los Túneles de los Moros, un manantial natural que fluye por las galerías subterráneas.
Las galerías mineras, excavadas siguiendo los filones minerales, interceptan estos flujos de agua. La combinación de roca, agua y tiempo dio lugar al entorno que hizo posible la explotación de los yacimientos minerales en Jubera.
Hasta mediados del siglo XX, este paisaje conservó su carácter natural. Fue entonces cuando comenzaron los trabajos mineros. Primero se aprovecharon algunas galerías ya existentes y, más tarde, se excavaron otras nuevas para acceder a los filones minerales.
La actividad minera se centró principalmente en la extracción de plomo, obtenido a partir de la galena. Este mineral se encuentra en las brechas dolomíticas del Jurásico basal, que son unas formaciones rocosas originadas hace más de 200 millones de años en ambientes marinos.
Lo que descubrirás en este recorrido va más allá de los restos mineros. Cada galería conserva la memoria de quienes descendieron a la mina y de un trabajo que dejó una profunda huella en este territorio.

